miércoles, 17 de junio de 2009

Mucho más que una sonrisa

Actualmente vivimos estresados y abrumados por la vida cotidiana. Encerrados en nosotros mismos y siendo humanos, lo cual quiere decir que una parte de nosotros es egoísta "sin querer".

Algunos andamos sometidos a un "Estado" en el que sólo importa nuestro bienestar y no logramos ver lo que ocurre fuera de nuestras casas.

Son miles de niños los que terminan siendo abandonados, ya sea por madres solteras que no tuvieron el valor suficiente para enfrentar el problema de criar un pequeño, o por el simple hecho de quedar huérfanos. Hay quienes terminan huyendo de casa por maltrato físico o psicológico, pero también existen niños que no lo hicieron y tuvieron padres o familiares que les dieron una mejor opción, como a Josúe.

No hacía mucho frío el día que lo conocí, Josúe tiene 6 años y su ternura no sale a flote con facilidad, hay que conocerlo y darle tiempo a que él decida dar el primer paso. Las peleas constantes en su casa son el motivo de cierta desconfianza, los golpes del padre son la razón que obligaron a que un familiar con una carta poder, se le conceda la ayuda necesaria al llevarlo a una ciudad llena de niños. Un lugar donde los gritos y peleas no son parte de una conducta normal. La carta la firmó la madre, y ya que ella no tenía el tiempo para llevarlo, su tío prefirió hacerse cargo.

Cerca al nuevo hogar alternativo de Josúe tierra es lo que abunda alrededor de la pista, y un enorme portón amarillo junto a un letrero que dice "Ciudad de los niños", es lo que me da la bienvenida.

El portero sólo te pregunta porque vienes y te deja ingresar. Es tan fácil el acceso si tienes voluntad de ayudar. Donar un juguete, ropa, un tarro de leche o tan solo jugar con uno de los niños vasta y sobra, ya que al regalarle una sonrisa a esos pequeños viene a ser un gran presente a bajo costo.

Son casi las 4 de la tarde, y Josúe está sentado a mi izquierda entre varias mesitas y sillas pequeñas, me siento alta por primera vez en mi vida y el niño juega cone fichas de números.

Hay muchos pequeños alrededor jugando, saltando, gritando y compartiendo. Atrás mio hay dos jovencitas turistas que disfrutan tiempo con tres niños, mientras que mis otros compañeros de clase juegan y conversan con otros; yo estoy sentada, tratando de que Josúe me hable.

Con timidez, me dice que le gustan los números y pregunta por mi nombre. Mientras jugamos respondo a sus preguntas como por ejemplo si es que tengo papás, cuantos años tengo, etc. Saco la cámara y empiezo a tomar unas fotos, él me mira y con la cámara registro su rostro, él se sonroja y tímido me pregunta si es que él ahora me puede tomar una foto, acepto y le enseño como hacerlo.

No suelo darle una cámara digital a un niño de 6 años, pero tampoco es común ver a tantos niños realmente solos, que se hacen compañía. Sí, esta bien, habían dos voluntarias, dos turistas que jugaban con otros tres pequeños. pero .. ¿quien más estaba con los 20 más que habían por ahí?.

En total, son aproximadamente 300 los niños que habitan en ésta institución llamada "Ciudad de los niños", sólo varones son admitidos entre los 3 hasta los 18 años. Todos tienen una familia, pero que lamentablemnte sufren problemas graves, y por ello no puede hacerse cargo de ellos. Para suerte de muchos este lugar les da la opción de un hogar alternativo, ahí viven, duermen, comen y son también visitados.

Josúe, toma la foto y me pide un cuaderno color amarillo que llevo bajo el brazo, me dice que es del mismo color de la entrada principal y me pregunta si puede escribir. Le sonrío y le alcanzo un lápiz, me mira y con su brazo tapa lo que me quiere redactar. "bas a volver cuando", es lo que llego a leer cuando me devuelve el cuaderno.

En San Juan de Miraflores, donde inició esta historia hace más de 50 años, "La Ciudad" fue fundada por el padre Iluminato, y hasta hoy se mantiene albergando niños y voluntarios nacionales y extranjeros que llegan cada cierto tiempo con la mano en el corazón ofreciendo su ayuda.

Lamento decir que son más las personas extranjeras quienes se acercan a la AVENIDA PEDRO MIOTA n° 180 en SAN JUAN DE MIRAFLORES. Son pocos a quienes les interesa pasar tiempo con estos niños y adolescentes que aparte de estudiar aquí, se les enseña un oficio, como carpintería, zapatería, corte y confección, panadería, etc.

Abracé a Josúe y le dije que sí. Me despedí y salí de aquella habitación, muchos niños se quedaron adentro jugando, solo uno se halló sentado armando un rompecabezas y esperando que acabe el turno para ir a dormir.
Salí de esa Ciudad pensando el volver, crucé el portón amarillo, miré hacia atrás y sé que como Josúe, hay muchos niños más, y adolescentes también que necesitan apoyo.

"La Ciudad de los niños" cubre todos los gastos, pero no se da a basto a pesar de las campañas que realizan para solventarse. Las ventas de sus panetones no alcanza, la promoción de sus huevos de las gallinas felices no es suficiente. Son 28 los tarros de leche diario que se necesitan para alimentar a los pequeños y de habas con pallares que una que otra ONG les proporciona no pueden vivir.
Ya es invierno y hace frío, ¿Crees que ellos no lo tienen?. Un granito de arena por parte nuestra hará mucho por ellos, o si tan solo pasaras un tiempo junto a ellos o de alguna manera ayudaras a los más pequeños con las tareas, sería estupendo.
Como repito, Yo salí pensando en volver. ¡Vamos! anímate, somos peruanos, somos hermanos, somos seres humanos que podemos hacer la diferencia, solo tienes que ir a la AVENIDA PEDRO MIOTA n° 180 en SAN JUAN DE MIRAFLORES O LLAMAR AL 2761463 / 2770183. Si quieres llevarles víveres, ropita o ir a visitarlos, y se te hace difícil llegar, comunícate también al 4661352.

Ellos nos esperan, es mucho más que una sonrisa.

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