lunes, 22 de junio de 2009

Ciudad de los niños


Un lugar donde los niños empiezan a jugar como la gente grande.
La hermandad sobre todo es lo más importante, pues son una gran familia, cada uno de ellos sostiene al otro y se convierte en la ausencia que parecen no sentir o tal vez no demostrar, pero cuánto puedo saber con tan solo haber compartido un par de tardes con ellos, sobre esas tristezas que deben albergar sus frágiles mentes.
En el Perú hay un aproximado de doce mil niños que viven en albergues por haber sido victimas de maltrato, abandono o abuso. De este total, cuatro mil 300 son atendidos por el Estado, en los albergues del Inabif y de las beneficencias públicas, mientras que el resto vive en hogares privados, según el programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar.
El hogar "Ciudad de los niños", aparte de ser un albergue se encarga de formar a jóvenes con problemas que viven en un ambiente de alto riesgo, instruyéndolos para que puedan aprender oficios y es con parte de las creaciones de estos adolescentes en carpintería, zapatería, panadería y botánica, como se solventan alguna de las muchas carencias que tiene esta institución, ya que el Estado ni siquiera cubre las mínimas, como los servicios básicos de agua y luz. Esporádicamente algunos organismos no gubernamentales extranjeros, contribuyen con donaciones y voluntarios, mientras tanto las empresas privadas no apoyan a instituciones de ayuda social como ésta, si cada una de estas anualmente haría un desembolso en ayuda social del 10% de sus ganancias parciales, la historia de estos niños sería diferente, pues se podría implementar laboratorios de computación y hasta empezar a formar en carreras técnicas, además de promover una cultura de voluntariado donde estos pequeños estén lo suficientemente capacitados para enfrentar la competitividad que existe en estas épocas. Está demás tomar en cuenta a los medios de comunicación, comprometiéndolos a poner el ojo en el lente para que empiecen a promover con mayor interés sobre estos centros de ayuda al bienestar social y así también dejar de lado esa mala costumbre a la que nos hemos hecho, el de esperar a que el Estado se haga responsable de todo, del cual no digo que no sea cierto, pero a la vez cada uno de nosotros unidos podríamos lograr solucionar los problemas o carencias de nuestra comunidad.

domingo, 21 de junio de 2009

Ternura

Fotos



Taller de confección.



Taller de zapataría



Taller de confección



Taller de carpintería.






Padre director del centro.

Más allá del servicio.

Jaime Lema. Psicólogo de La Municipalidad de Magdalena.



Se puede notar la clara repercusión de diversos casos infantiles, que se encuentran en organizaciones de este tipo. Por un lado, se tratándose el aspecto positivo vemos que tienen dónde alimentarse, vivir, desarrollarse laboralmente, pero sobre todo la presencia de necesidades básicas, físicas u psicológicas que en este caso se encuentran satisfechas de alguna manera. Lamentablemente el aspecto psicológico no se encuentra desarrollado y he allí el problema. Dando un ejemplo para su comprensión: un pequeño al dejar de lado el vincularse con padre y madre, al ser estos el paradigma de la familia y no contar con su compañía, el niño empieza a perder el sentido de cómo debe comportarse. Sobre todo para un niño de 3 años, es totalmente necesario encontrarse cerca de sus padres por varias razones, no sólo psicológicas, sino diría también que neurológicas, debido a que en los primeros años de vida ocurren las mayores interconexiones nerviosas, es decir, en donde el niño empieza a conocer todo lo que ocurre y existe a su alrededor. Al ser adulto sufrirá carencias afectivas que no logrará llenarlo la pareja ni los amigos.

Por otro lado, habría también que tomar en cuenta la situación genética del individuo. En caso que la persona padezca de tal carencia, y talves provenga de una familia estable en donde sus padres, abuelos, u antepasado han logrado mantener una buena situación familiar, el sistema nervioso se hallará equilibrado, y asi tendrá mayor posibilidad de no presentar problemas graves como aquellos que no tienen ese tipo de vinculación.

Al hablar de niños que vienen de familias disfuncionales, padres violentos, separados o divorciados, definitivamente se verán en riesgos de padecer problemas ya adultos, que aquellos que de repente por herencia tienen cierta solidez. Habría una pequeña garantía de que en algo se podría compensar al crecer, ya que tienen a padre y madre en su entorno.

Al encontrarnos con diversos casos en esta institución, primordialmente deseo referirme a los adolescentes que presentan actitudes de robo (teniendo aproximadamente 14 años). Estos muchachos ya se han formado, y es probable que un ambiente marginal, aislado y pueda ser que pobre, en donde ya han aprendido a robar y así mismo se les ha enseñado a actuar de tal manera que les parece natural. Este caso no necesariamente se le reconoce como una patología, ya que al realizar el acto del robo, estos jóvenes pueden llegar a sentir que es lo más natural, y ello ocurre debido a la falta de valores, en donde no respetan el dinero y otro objeto de otros.

Habría que trabajar con ellos, y no necesariamente con una psicoterapia sino más bien con la ayuda de una consejería. Primordialmente evaluar que profundidad presenta el caso, que piensa este niño sobre los valores que rodean su vida, mas que todo con el objetivo de encontrar mejora en su conducta. En esta situación, se tiene que re aprender, ya que si este aprendió que robar es lo más natural, debe borrar casete y formarse de tal manera que logre entender y saber que robar no es bueno, no es licito, pero sobre todo asimilar que va en contra de los valores. Es por ello que habría que rodearlo de un ambiente en donde la moralidad juegue un papel realmente importante, donde todos guarden un respeto.

Por otro lado, vemos como estos niños se desarrollan en un solo ambiente (internado), en donde solo fines de semana se dan visitas de familiares u en otro caso estos niños tienen un permiso de salida a sus casas (solo fines de semana). Aquí nos topamos con otro tipo de repercusión para estos adolescentes que en un futuro, al tomar las riendas de sus vidas, se ven de alguna manera afectados. Muy aparte del estar separados de los padres, el permanecer rodeado solamente de hombres lo puede perjudicar, ya existe lo que se le llama las teorías evolutivas de la vida, que tienen que ver con el crecimiento sexológico de una persona. Así como cuando el bebe se encuentra en la barriga de su madre, necesita desarrollar el sistema nervioso, en caso de no permitírsele desarrollarlo, más adelante existirá la problemática de un sistema nervioso enfermo.

El ser humano cumple con ciertas tareas en el transcurso de su vida, y una de ellas es la de conocer al sexo opuesto. Si este muchacho entre los 13 y 17 años no ha interrelacionado con el sexo opuesto, tendrá problemas de identidad sexual. El hombre al igual que la mujer, ostenta una necesidad sexual a cierta edad, y si no se concreta esta etapa nace una frustración, y esta trae consigo la violencia, incluso esta violencia se puede dar dentro de la misma organización siendo fácil pensar en violaciones u otro tipo de relación entre personas del mismo sexo.

La ciudad de los pequeños hombrecitos

El albergue, “La ciudad de los niños”, es un lugar donde quienes no tienen la capacidad económica de mantenera sus hijos, pueden dejarlos vivir ahí y visitarlos. Los casos tienen que ser extremos y se evalua el expediente para ver sie s aceptado o no. El factor económico no es la única razón de que el albergue reciba a los pequeños. Muchas veces son los golpes, violencia doméstica, etc.
La labor que realiza este albergue es loable y aunque es dificil llevar a un hijo a un lugar donde lo crien la mayor parte del tiempo por ti, tal vez sea la mejor oportunidad para que tu hijo no crezca entre tantos problemas. Derrepente es un error, derrepente no, pero todo lo haces por darle una "estabilidad" al pequeño.
Su familia debería estar al lado de esa criatura, pero recordemos que así como dicenq ue no es madre la que da a luz, sino la que cria. A la familia se aplica lo mismo.

La ciudad de los niños es una gran familia, una familia que nos abrió los brazos.

Era de tarde y fuimos a preguntar, si podríamos realizar una campaña. Nos recibieron y nos preguntaron la razón por la que queríamos hacer un reportaje sobre ellos; nuestra respuesta fue simple, pero no por eso menos importante: nuestro objetivo es que las personas conozcan sobre organizaciones o instituciones que ayudan a las personas más necesitadas, por eso elegimos el albergue “La ciudad de los niños”.

Caminamos unas tres cuadras para llegar a la secretaría, ahí nos esperaría la persona encargada en la administración del albergue, quien nos relató como se fundó, quién fue el creador, y los resultados de la ayuda que ha sido brindada a través de los años, también nos comentó que el estado los ayuda pero no lo necesario, ya que lo único que pueden donar son menestras, y éstos tienen que buscar apoyo de organizaciones extranjeras, a las que les nace ayudar a los más necesitados.

Dentro del albergue hay niños que se convierten en hombres que buscan salir adelante a pesar de todos los problemas que deben estar pasando. Es increíble ver como estos jóvenes se llenan de responsabilidad a una edad tan temprana, y no poder hacer otras actividades como cualquier muchacho de su edad, como por ejemplo salir con sus amigos, ir al cine, pedirle dinero al papá para llenar de atención a la enamorada, pero el caso de ellos es diferente, mas bien ellos se preocupan por dar el dinero a sus padres, ya que ellos no pueden mantenerlos.

Sería emotivo que la gente que lea los artículos publicados se ponga la mano al pecho y pensará en todas las comodidades que uno ha tenido y tienen todavía, y que estos pequeñitos no la tienen, y para ellos no hay obstáculos que los puedan vencer. No se hagan de la vista gorda, porque hay mucho por aprender y valorar, porque no todo es material, y estos jóvenes nos enseñan como a veces la vida puede ser injusta para algunos.

Si pueden donar juguetes, ropa, comida no duden en hacerlo, puesto que su ayuda sería una gran bendición.

No le ha pasado por la cabeza ¿qué será de los niños que no tienen familia? O qué si la tienen y los abandonan por una u otra razón, ¿esta familia pensará en el daño que les están haciendo a esas criaturas?.

miércoles, 17 de junio de 2009

Mucho más que una sonrisa

Actualmente vivimos estresados y abrumados por la vida cotidiana. Encerrados en nosotros mismos y siendo humanos, lo cual quiere decir que una parte de nosotros es egoísta "sin querer".

Algunos andamos sometidos a un "Estado" en el que sólo importa nuestro bienestar y no logramos ver lo que ocurre fuera de nuestras casas.

Son miles de niños los que terminan siendo abandonados, ya sea por madres solteras que no tuvieron el valor suficiente para enfrentar el problema de criar un pequeño, o por el simple hecho de quedar huérfanos. Hay quienes terminan huyendo de casa por maltrato físico o psicológico, pero también existen niños que no lo hicieron y tuvieron padres o familiares que les dieron una mejor opción, como a Josúe.

No hacía mucho frío el día que lo conocí, Josúe tiene 6 años y su ternura no sale a flote con facilidad, hay que conocerlo y darle tiempo a que él decida dar el primer paso. Las peleas constantes en su casa son el motivo de cierta desconfianza, los golpes del padre son la razón que obligaron a que un familiar con una carta poder, se le conceda la ayuda necesaria al llevarlo a una ciudad llena de niños. Un lugar donde los gritos y peleas no son parte de una conducta normal. La carta la firmó la madre, y ya que ella no tenía el tiempo para llevarlo, su tío prefirió hacerse cargo.

Cerca al nuevo hogar alternativo de Josúe tierra es lo que abunda alrededor de la pista, y un enorme portón amarillo junto a un letrero que dice "Ciudad de los niños", es lo que me da la bienvenida.

El portero sólo te pregunta porque vienes y te deja ingresar. Es tan fácil el acceso si tienes voluntad de ayudar. Donar un juguete, ropa, un tarro de leche o tan solo jugar con uno de los niños vasta y sobra, ya que al regalarle una sonrisa a esos pequeños viene a ser un gran presente a bajo costo.

Son casi las 4 de la tarde, y Josúe está sentado a mi izquierda entre varias mesitas y sillas pequeñas, me siento alta por primera vez en mi vida y el niño juega cone fichas de números.

Hay muchos pequeños alrededor jugando, saltando, gritando y compartiendo. Atrás mio hay dos jovencitas turistas que disfrutan tiempo con tres niños, mientras que mis otros compañeros de clase juegan y conversan con otros; yo estoy sentada, tratando de que Josúe me hable.

Con timidez, me dice que le gustan los números y pregunta por mi nombre. Mientras jugamos respondo a sus preguntas como por ejemplo si es que tengo papás, cuantos años tengo, etc. Saco la cámara y empiezo a tomar unas fotos, él me mira y con la cámara registro su rostro, él se sonroja y tímido me pregunta si es que él ahora me puede tomar una foto, acepto y le enseño como hacerlo.

No suelo darle una cámara digital a un niño de 6 años, pero tampoco es común ver a tantos niños realmente solos, que se hacen compañía. Sí, esta bien, habían dos voluntarias, dos turistas que jugaban con otros tres pequeños. pero .. ¿quien más estaba con los 20 más que habían por ahí?.

En total, son aproximadamente 300 los niños que habitan en ésta institución llamada "Ciudad de los niños", sólo varones son admitidos entre los 3 hasta los 18 años. Todos tienen una familia, pero que lamentablemnte sufren problemas graves, y por ello no puede hacerse cargo de ellos. Para suerte de muchos este lugar les da la opción de un hogar alternativo, ahí viven, duermen, comen y son también visitados.

Josúe, toma la foto y me pide un cuaderno color amarillo que llevo bajo el brazo, me dice que es del mismo color de la entrada principal y me pregunta si puede escribir. Le sonrío y le alcanzo un lápiz, me mira y con su brazo tapa lo que me quiere redactar. "bas a volver cuando", es lo que llego a leer cuando me devuelve el cuaderno.

En San Juan de Miraflores, donde inició esta historia hace más de 50 años, "La Ciudad" fue fundada por el padre Iluminato, y hasta hoy se mantiene albergando niños y voluntarios nacionales y extranjeros que llegan cada cierto tiempo con la mano en el corazón ofreciendo su ayuda.

Lamento decir que son más las personas extranjeras quienes se acercan a la AVENIDA PEDRO MIOTA n° 180 en SAN JUAN DE MIRAFLORES. Son pocos a quienes les interesa pasar tiempo con estos niños y adolescentes que aparte de estudiar aquí, se les enseña un oficio, como carpintería, zapatería, corte y confección, panadería, etc.

Abracé a Josúe y le dije que sí. Me despedí y salí de aquella habitación, muchos niños se quedaron adentro jugando, solo uno se halló sentado armando un rompecabezas y esperando que acabe el turno para ir a dormir.
Salí de esa Ciudad pensando el volver, crucé el portón amarillo, miré hacia atrás y sé que como Josúe, hay muchos niños más, y adolescentes también que necesitan apoyo.

"La Ciudad de los niños" cubre todos los gastos, pero no se da a basto a pesar de las campañas que realizan para solventarse. Las ventas de sus panetones no alcanza, la promoción de sus huevos de las gallinas felices no es suficiente. Son 28 los tarros de leche diario que se necesitan para alimentar a los pequeños y de habas con pallares que una que otra ONG les proporciona no pueden vivir.
Ya es invierno y hace frío, ¿Crees que ellos no lo tienen?. Un granito de arena por parte nuestra hará mucho por ellos, o si tan solo pasaras un tiempo junto a ellos o de alguna manera ayudaras a los más pequeños con las tareas, sería estupendo.
Como repito, Yo salí pensando en volver. ¡Vamos! anímate, somos peruanos, somos hermanos, somos seres humanos que podemos hacer la diferencia, solo tienes que ir a la AVENIDA PEDRO MIOTA n° 180 en SAN JUAN DE MIRAFLORES O LLAMAR AL 2761463 / 2770183. Si quieres llevarles víveres, ropita o ir a visitarlos, y se te hace difícil llegar, comunícate también al 4661352.

Ellos nos esperan, es mucho más que una sonrisa.

lunes, 15 de junio de 2009

Ayudando a ayudar

La cultura de labor social en el Perú no esta muy arraigada. Y si lo esta, no lo demostramos. Es necesario que foráneos lleguen a dar cátedra de solidaridad y empeño a tierras tan alejadas como la de nosotros.

“La ciudad de los niños” es un colegio albergue que se encuentra en San Juan de Miraflores, una institución que trabaja con la paupérrima ayuda del estado y que se mantiene viva gracias a extrañas y lejanas personas quienes llevan en si mismas la cultura del constante deseo de ayudar.

El trabajo es tan simple que cualquiera lo quiere hacer, pero a su vez es tan complicado que pocos pueden hacerlo. El problema, siendo este indispensable para la continuidad y desarrollo de la institución, no es el dinero; se trata de una sonrisa, una caricia, un pedacito de nuestro tiempo, y quien sabe a lo mejor otro de nuestro corazón.

Pero ¿qué sucede?, ¿Estando tan cerca por qué no podemos ayudar?,¿ Qué nos cuesta un día de la semana… 5 horas … 2 horas?. El Perú se encuentra dividido. Por más que nos ensañamos diciendo que no somos egoístas e insensibles ante la realidad nacional, no hacemos nada por intentar cambiar la sociedad. Exposiciones que ejemplifican de manera perfecta que del dicho al hecho hay mucho trecho.

Lo peor de todo sucede cuando nos ponemos la mano al corazón y damos un poco de lo que tenemos a los que les falta . Acciones que se nublan por corruptos funcionarios que llevándose la mano a la cartera, no exactamente para ayudar, hacen negocio con lo innegociable. Hacen negocio con el dolor ajeno.

Dicen que los jóvenes somos el futuro del país. Es hora que empecemos a trabajar. La labor social tiene que ser actividad de los colegios, institutos, universidades. No solo podemos dejar el trabajo a las organizaciones no gubernamentales. Se trata de ayudar. Una sola visita y apostamos que volverás. Lo que necesitamos es hacer que la solidaridad sea parte de nuestra cultura, dejando la teoría y llevándola a la práctica.

Empecemos a dar de lo que tenemos y no de los que nos sobra, no es cuestión de enseñanza bíblica, es cosa de civilización, de amor al Perú. Es cuestión de compatriotas.

Hagámoslo por nosotros mismos, no para el qué dirán; hagámoslo para ayudar, no para cumplir; hagámoslo para que estos niños crezcan con las mismas condiciones que nosotros; hagámoslo para que el Perú cambie.




La ciudad de los niños: http://www.ciudaddelosninos.com.pe/